Continúa la sangría de líneas aéreas que se ven abocadas a cerrar (y van…). Hace un par de semanas que My Air, compañía de vuelos baratos con base en Milán, fue declarada oficialmente en quiebra por un tribunal de Vicenza a causa de su deuda de 96 millones de euros. Ya en julio le había sido retirada la licencia por incumplimientos de servicio y horarios derivados de sus problemas económicos.
El último intento a la desesperada por mantenerse, a través de su venta a una sociedad empresarial de nacionalidad albanesa, resultó rechazada por los jueces y miles de viajeros perdieron billetes y viajes. Operaba rutas domésticas, además de mantener trayectos a España y Rumanía.
Ahora le toca el turno a Lynx, una aerolínea norteamericana que fue comprada por Republic Airways hace un año junto con otra que, a su vez, había sido declarado en bancarrota, Frontier Airlines. Lynx tenía su base en Denver y se dedicaba a los vuelos regionales pero ya ha anunciado que irá cesando progresivamente sus actividades a lo largo de 2010, concretamente entre abril y septiembre.
Las rutas que opera en la actualidad seguirán haciéndose pero directamente con aviones de Republic Airlines, subsidiaria de Republic Airways Holding.


















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