
Ryanair se marcha de Granada. Así puede resumirse la decisión tomada el martes 4 de abril por la compañía de vuelos baratos, que lleva a la práctica efectiva algo que ya había anunciado el pasado mes de marzo.
La clave de este grave defección hay que buscarla en la imposibilidad de llegar a un acuerdo con las instituciones provinciales para que continuaran aportando la subvención con la que cofinanciaban la estancia y operaciones de la aerolínea. Al parecer ésta exigía ahora una reducción de las tasas aeroportuarias y las otras decidieron poner punto final.
Todo empezó en el año 2007, cuando ambas partes firmaron un convenio según el cual el 40% de los costes de los trabajos de Ryanair en el aeropuerto Federico García Lorca serían pagados por un conjunto de entidades públicas y privadas: las diputaciones de Granada y Jaén, la Cámara de Comercio, Caja de Ahorros de Granada, Caja Rural, Confederación Granadina de Empresarios, Asociación Provincial de Hostelería y CETURSA (gestora de la estación de esquí de Sierra Nevada).
La compañía irlandesa presentaba como justificación a sus demandas que gracias a ella había subido un 10% la actividad del aeropuerto: 400.000 pasajeros, 400 puestos de trabajo y 28 destinos, entre ellos vuelos baratos a Londres, Liverpool, Madrid y Gerona.

















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