
Vuelve -o continúa- el enfrentamiento entre AENA y los controladores aéreos. Ahora se trata de un conflicto local en el aeropuerto de Alicante, aunque por causas seguramente extensibles a otros. El ente que gestiona el tráfico aéreo español se ha puesto en contacto con la Inspección Médica de la Seguridad Social para investigar la oleada de bajas laborales que se desató en las instalaciones levantinas de El Altet durante la última semana de mayo y que llegó a afectar a la mitad de la plantilla.
Ésta se halla compuesta por 19 personas de las que 10 cogieron la baja médica los últimos días del mes, llegando a coincidir 7 al mismo tiempo, un 33% del total. Un porcentaje que AENA considera demasiado elevado y, por tanto, sospechoso de simple absentismo, con las negativas repercusiones que puede tener en el servicio a los pasajeros. De hecho, denuncia que la madrugada del sábado al domingo, entre las 2:00 y las 5:00, no hubo ningún controlador en la torre de control, lo que hubiera impedido realizar ninguna operación en las pistas; si no fue así se debió a que a esas horas no había vuelos programados.
Pero los controladores tienen otra versión de la situación. Se quejan de trabajar en condiciones precarias alegando que las bajas se deben al stress y la ansiedad, como le ocurrió el día 20 a una trabajadora que tuvo que ser evacuada en ambulancia tras comunicársele en plena jornada que debía presentarse también en su día libre. O a otro compañero que cayó enfermo por pasar varios días viviendo en la misma torre de control al carecer de tiempo libre entre turnos.
Y ésa es una de sus demandas, comunes a los controladores de todo el país: se alteran continuamente los turnos y horarios, no se descansan las horas mínimas, se debe trabajar en días libres bajo amenaza de expediente disciplinario, etc; todo lo cual, advierten, puede convertir el aeropuerto de El Altet en “un escenario de riesgo para un accidente”.

















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