Esta semana Aena ha comunicado que el aeropuerto de Madrid-Barajas ha recibido una verificación favorable de su “huella de carbono” por parte de la Asociación Española de Normalización y Certificación (AENOR). Es decir, que se han medido sus emisiones contaminantes (gases de efecto invernadero) y podrá ahora adscribirse a un plan de reducción de emisiones.
De esta manera, el aeródromo madrileño se compromete a controlar sus emisiones, siguiendo un programa voluntario. Este programa, llamado ACA (Airport Carbon Accreditation) cuenta ahora con la adscripción de unos treinta aeropuertos de Europa.
El ACA incluye cuatro niveles distintos de acreditación, siguiendo una escala gradual en función del compromiso que el aeropuerto esté dispuesto a adquirir. En el caso de Barajas, ha solicitado el nivel dos, lo cual implica que, además de solicitar la medición de su huella de carbono, pondrá en marcha una serie de medidas orientadas a su reducción (en función del grado de exigencia de este nivel de acreditación).
Según afirman desde Aena Aeropuertos, la sostenibilidad y respeto al entorno son y han sido siempre una prioridad en su actividad. Este nuevo compromiso se engloba dentro de su Política Ambiental y Energética orientada a garantizar el cumplimiento de la legislación vigente y la protección del medio ambiente. Por otro lado, Barajas se convierte así en el primero de nuestro país en llegar a esta fase del programa ACA.


















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